El cartel de 1933 nos transporta a una estética más lúdica y curvilínea, donde el sonido se convierte en el protagonista visual de la composición.
Autor: Francisco Morante
Estilo: Art Déco de influencia aerodinámica (Streamline Moderne) con un toque caricaturesco y festivo.
Atmósfera y Fondo: El fondo es una explosión de tonos cálidos, dominado por un naranja vibrante que se funde con amarillos luminosos en el centro. Grandes formas circulares de color crema y ocre, tratadas con un degradado suave, evocan nubes de humo o el resplandor de una hoguera que se eleva, envolviendo a los personajes en un ambiente de euforia.
Planos y Figuras En el plano principal, de arriba a abajo, encontramos a dos músicos tradicionales (tabal i dolçaina).
- Arriba a la izquierda: Un músico de perfil, con facciones redondeadas y mejillas encendidas, toca la dolçaina (instrumento de viento). Viste una blusa verde oscuro, faja azul y un pañuelo a la cabeza. Su figura es voluminosa y parece flotar sobre el resplandor.
- Abajo a la derecha: Un segundo músico, de menor tamaño, toca el tabal (tambor). Está representado en una postura dinámica, concentrado en el ritmo, aportando profundidad a la escena.
Fuego y Luz La luz emana de la parte inferior central, donde se intuyen llamas blancas y amarillas que proyectan una claridad intensa hacia arriba. No se muestra el fuego de forma destructiva, sino como una fuente de energía luminosa que da volumen a las figuras y hace brillar los colores de sus ropajes.
Detalles y Arquitectura: En la esquina inferior izquierda, destaca el escudo de la ciudad de Valencia en blanco puro. Está simplificado geométricamente, mostrando la corona real y las barras laterales, funcionando como un sello de oficialidad que contrasta con el colorido caos de la escena
Tipografía y Grafismo: La palabra «VALENCIA» actúa como puente entre la imagen y el bloque de texto inferior. Las letras son negras, extremadamente anchas y de baja altura, con un peso visual contundente. Debajo, el lema «FESTIVIDAD DE LAS FALLAS» utiliza una tipografía Art Déco en color azul cobalto, con formas muy estilizadas y geométricas que refuerzan la modernidad del diseño.
Francisco Morante logra en 1933 un cartel que suena. A través de las líneas curvas y el volumen de sus personajes, casi podemos escuchar la música que acompaña a la cremà. Es una celebración de la alegría popular, donde el fuego ya no es un elemento de juicio (como en 1929) ni una luz arquitectónica (como en 1930), sino el motor que hace bailar a la propia tradición valenciana.